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FOSFENISMO y DEPRESIÓN Depresión por falta de luz
El invierno y las penumbras son como una escalera que desciende a los infiernos Francisco Rodríguez Así
describió el periódico el País, este periodo del
año para las personas que padecen el llamado trastorno afectivo
estacional, Noeman Rosenthal, profesor de psiquiatría clínica
de la Universidad Georgetown, de Washington, quien durante veinte años
ha investigado en el Instituto de Salud Mental de Estados Unidos, este
tipo de depresión relacionada con el invierno y los ambientes que
no están correctamente iluminados, pues estos trastornos están íntimamente
relacionados con la duración del día y la falta de luz.
Aunque no existen datos epidemiológicos fiables sobre el proceso,
existen claras diferencias por áreas geográficas, incluso dentro de un
mismo país, a medida que nos aproximamos al norte la incidencia
aumenta y desciende cuando nos aproximamos al sur. En la actualidad en
países como España que tienen uno de los más altos índices
de horas solares por día, se da también este tipo de afección,
y ello es debido a que en la edificación actual, no se ha tomado
en cuenta la arquitectura de la luz.
Los síntomas son similares a los de cualquier depresión: tristeza, ansiedad, pérdida de energía, disminución del impulso sexual, escasez de contactos sociales y familiares, descenso de la actividad diaria, irritabilidad, ambientes oscuros, aumento importante del apetito en especial por carbohidratos y dulces etc. Hoy el estado de la investigación en Neurociencia permite afirmar que la luz es biodinámica, pues afecta profundamente al sistema endocrino, y a través suyo, a todos los sistemas biológicos. Especialmente, la ausencia de luz influye negativamente sobre el estado de ánimo y afecta a la capacidad del cerebro para el manejo de la información. Por tanto, la calidad de la iluminación artificial, es significativa para la seguridad y el rendimiento escolar y laboral. El fracaso escolar y el absentismo laboral, están también íntimamente relacionados con la calidad de la iluminación. Las investigaciones actuales demuestran que en los pacientes con este tipo de afecciones se han encontrado alteraciones de la melatonina, esto es debido a que el ciclo circadiano de la luz noche-día, claridad-oscuridad, produce una estimulación cíclica de los neurotransmisores, los mensajeros de la información entre las neuronas. Nuestro reloj biológico responde a la luz diurna, favorece la producción de serotonina y dopamina, que activan la atención y estimulan la actividad. Por el contrario, en ausencia de estímulos luminosos, aumenta la melatonina que induce al sueño. La falta de ritmos luminosos naturales, induce la depresió, altera el ciclo melatonina/serotonina, lo que causa somnolencia y decaimiento matinal e insomnio de noche, hemos señalado que el treinta por ciento de la población mundial, la mayoría de los países desarrollados, sufre insomnio crónico. La cantidad de luz nos afecta. En invierno hay menos luz natural, al igual que sucede en muchos de nuestros hogares, escuelas, locales y grandes almacenes mal iluminados, lugares en donde pasamos la mayor parte de nuestro tiempo. Por el contrario, la luz del verano y una luz artificial adecuada favorece la actividad y el optimismo. En los ambientes cerrados, la iluminación artificial escasa y de intensidad constante, monótona, nos aísla de los ciclos estacionales y diurnos de la luz solar biodinámica causando una ausencia de estimulación fotobiológica que provoca el efecto descrito. Es por ello que precisamos una luz brillante y de una intensidad mínima entre ochocientos y mil lux, que diga a nuestro sistema nervioso que ya es de día, y nos despierte el ánimo, sin necesidad de estímulos químicos como el café o el tabaco que en ocasiones van unidos a una depresión. La iluminación más usada desde Edison es la lámpara incandescente donde dominan los colores amarillo-naranja-rojo, con ausencia de tonos de alta frecuencia, verde, azul y violeta, la luz fluorescente, normalmente usada, genera una luz fría, de dominante verde azulada, siendo deficiente en la franja azul-violeta y naranja-rojo. El uso de tubos fluorescentes en ambientes de trabajo es una de las patologías del edificio enfermo. Podemos señalar como ejemplo que las semillas no germinan bajo la luz de los fluorescentes pues es necesario para ello la emisión de colores naranja-azul, como hacen las llamadas lámparas de espectro total. La fotobiología nos dice que la percepción de luz brillante por la glándula pineal inhibe la secreción de la melatonina y proporciona serotonina. Este hecho es observable claramente en los animales, recuerden el antiguo dicho de «acostarse con las gallinas y levantarse con el sol». En las personas sanas, que trabajan en ambientes luminosos adecuados y bien aireados, no se hallan deficiencias en la secreción de melatonina. Estos procesos biológicos eran ya conocidos en el pasado pues, hacia el año doscientos después de cristo, Tolomeo, observó que cuando situaba una rueda dentada giratoria entre un observador y el sol, a ciertas frecuencias, el parpadeo de la luz del sol a través de los dientes de la rueda giratoria podía provocar la aparición de colores y dibujos ante los ojos del observador llegando a producir cierta euforia. En el siglo XVII, un científico Belga, Plateau, utilizó una rueda giratoria para estudiar la «fusión del parpadeo», observando que a medida que se aceleraba el parpadeo de luz, se alcanzaba un punto en que parecía «fundirse» en una única luz constante. Descubrió que este fenómeno tenía implicaciones importantes para el diagnóstico, ya que los individuos sanos podían ver los parpadeos de luz a frecuencias mucho más altas que los individuos enfermos. A principios del siglo siguiente, el psicólogo francés, Pierre Janet, insigne profesor de Sigmund Freud, observó que cuando exponía a los pacientes del Hospital de la Salpetriére de París a luces parpadeantes, experimentaban importantes reducciones de la histeria, conseguían una mayor relajación y procesos de recuperación más rápidos. Ya en 1934, los científicos que investigaban los ritmos eléctricos del cerebro descubrieron que los estímulos de luz, a ciertas cadencias, provocaban que los ritmos cerebrales adoptaran la misma frecuencia que emitían los destellos, observando como el parpadeo asociado a la luz parecía alterar la actividad de las ondas cerebrales de todo el cortex y no sólo en las áreas asociadas a la visión, lo que demostraba que la utilización de la luz a ciertos ritmos parecía derribar algunas de las barreras psicológicas entre las distintas regiones del cerebro. Los sujetos hablaron de luces y colores ajenos a la tierra, colores mentales, y no colores puramente visuales. En 1959, siendo médico del Servicio de Salud Escolar, el Doctor Francis LEFEBURE descubrió y analizó la acción dinamizante de la luz sobre las funciones cerebrales. Su método, el Fosfenismo, se basa en los fosfenos, es decir, las manchas multicolores que persisten en la oscuridad durante unos tres minutos, tras mirar fijamente una fuente luminosa adecuada, «lámpara fosfénica», durante unos treinta segundos. El extraordinario descubrimiento del Doctor LEFEBURE, creador del Fosfenismo, es decir, transformar la energía luminosa en energía mental, es que al mezclar un pensamiento con el fosfeno, se transforma la energía luminosa en energía mental. Por estos trabajos el Doctor LEFEBURE obtuvo el reconocimiento internacional y fue premiado con la medalla de Oro en el concurso Lepine de 1963, con la medalla de Plata en el concurso Lepine de 1964, con la medalla de Oro en el Salón Internacional de Inventores de 1964, con la medalla Vermeil en el Salón Internacional de Inventores de 1967, con la medalla de Plata en el Salón Mundial de Inventores de Bruselas de 1975, por su método La mezcla fosfénica en pedagogía con más de 57.000 ejemplares vendidos. Sus investigaciones le permitieron comprobar que el primer efecto del fosfeno se aprecia sobre el sistema nervioso. De ahí la profunda relajación y descanso que se siente cuando se hacen fosfenos, así como la evidente mejoría del estado de ánimo y de la sociabilidad del individuo, la clara mejora en su sueño, más reparador y profundo, la mayor y mejor voluntad para superar obstáculos, la gran rapidez mental que se manifiesta, acompañada de una mejor capacidad de memorización, etc. Comprobó que ritmo y fosfeno, es decir la función ritmo-fosfénica en el Fosfenismo, se expanden en el conjunto del sistema nervioso y de la masa cerebral y son las dos condiciones que determinan el desarrollo de las facultades superiores del cerebro. Con la práctica regular del Fosfenismo se consiguen ideas mejor estructuradas; es una herramienta importantísima en el control del fracaso escolar, los profesores que utilizan el método fosfénico en sus escuelas relatan que los padres son los primeros sorprendidos por los cambios en sus hijos y por los evidentes progresos en el estudio y en el carácter, con tan solo ser constantes en la práctica diaria. Los últimos estudios sobre la influencia de la luz y el ritmo en los procesos biológicos del cerebro han llevado a la conclusión científica de que el tratamiento de estos enfermos se basa en la fototerapia. ![]() El Fosfenismo no es un método terapéutico pero tampoco lo es la bicicleta y se utiliza para mejorar la salud. Una de las aplicaciones más extendidas en la práctica del Fosfenismo es la mejora de los procesos de depresión. La energía cerebral que se genera con la repetida creación de fosfenos durante el día se transmite no sólo a la mejoría de las funciones cerebrales, también a la emotividad del individuo, así pues es una herramienta muy valiosa en la depresión. La técnica para superar la depresión con la Lámpara Fosfénica del doctor Lefebure 2008 es extremadamente sencilla aún no siendo más que un primer paso de las posibilidades de aplicación del método, desde mi punto de vista un dos por ciento. Cuando una persona se encuentra sumida en una depresión no es fácil que comprenda todas las posibilidades, implicaciones y extensión del trabajo del Doctor Lefebure, por ello es muy útil simplificar al máximo la utilización de la luz natural. Cuando alguien con una depresión se interesa por el método le pongo el ejemplo del dinero, los problemas con dinero son comparativamente mucho menos problemas que los mismos sin dinero, un poco es lo que pasa con la depresión y la energía, si una persona está deprimida, por definición, no tiene fuerza emocional ni mental y eso es algo que se genera a raudales con la luz natural de la Lámpara Fosfénica del doctor Lefebure 2008. Realizar sesenta observaciones fijas de la luz a lo largo del día, es decir, unos veinticinco minutos en total, es suficiente para que la persona con depresión al cabo de muy pocos días empiece a estar más fuerte mental y psicológicamente. La depresión es como el cáncer, todos tenemos muchos a lo largo de la vida pero si existe energía, fuerza mental y psicológica, la mayoría pasan desapercibidos. En este video del Instituto de Ciencias Fotónicas (ICFO) y del Institut de Recerca Biomédica de Barcelona (IRB) se puede apreciar como una neurona se ve atraida por un punto de luz provocado por un laser. Es fácil imaginar que si a las neuronas les gusta la luz quizás sea bueno bañar nuestro cerebro de luz, (http://www.elpais.com/articulo/salud/luz/hace/crecer/neuronas/elpepusocsal/20080219elpepisal_1/Tes). Una de las condiciones básicas cuando se trabaja con fosfenos es el concepto «mezcla fosfénica» es vital dirigir la energía de la luz a un pensamiento asociado ese es el principio de la enorme capacidad de evocación que se produce en presencia del fosfeno, pero cuando existe una depresión hay que simplificar, observación fija de cuarenta segundos y cualquier actividad, leer, pasear, escuchar música o continuar con las tareas cotidianas, la clave está en realizar, al menos, sesenta observaciones fijas. Algunos de los terapeutas utilizan música de Mozart en el posfosfeno y si el paciente está en situación de articular las sesiones es fantástico, pero si la depresión es tan profunda que se hace difícil incluso pautar una terapéutica tan simple como escuchar música en el posfosfeno, el sólo hecho de mirar la luz a lo largo del día como hemos descrito, gracias a los simples efectos residuales de la energía del fosfeno hará que la depresión pierda terreno día a día. Nosotros no somos terapeutas pero a lo largo de muchos años de difusión cientos de ellos se han acercado al método para interesarse por los resultados del tratamiento de la depresión con la luz natural y los fosfenos y han tutelado a sus pacientes con el trabajo del Doctor Lefebure, siempre de forma fácil, clara y directa, siempre con éxito. Francesc Celma ![]() |