Desarrollo mental

El desarrollo mental debe ser algo permanente en el ser humano, la mente debe nutrirse constantemente, siempre debe ser estimulada y debe tender a la excelencia en todo momento, el anquilosamiento, la falta de curiosidad intelectual, la rutina y falta de estímulos conducen a un paulatino envejecimiento cerebral y emocional.

La técnicas del Doctor Lefebure van destinadas precisamente a generar un constante desarrollo mental mediante todas las herramientas que la humanidad ha utilizado para tal fin desde el inicio de los tiempos, siguiendo la fisiología cerebral.

Una de ellas que el hombre ha utilizado más regularmente para mejorar su desarrollo mental es el balanceo.

Sabemos que en las religiones de todos los pueblos que han permanecido en contacto con la naturaleza, las ceremonias religiosas se acompañan de balanceos de cabeza o de la cabeza y el cuerpo.

Es lo que ocurría con los bardos Bretones, por ejemplo, sacerdotes del celtismo. Los niños musulmanes también se balancean mientras aprenden el Corán de memoria, y a veces se ha emitido la hipótesis de una relación existente entre esta práctica y su sorprendente memorización del texto.

Hay películas que nos muestran que esta costumbre se da en las danzas africanas, así como en los lamas tibetanos donde la iniciación es más sofisticada. También se encuentra en los aborígenes australianos.

Todas estas iniciaciones, y más particularmente la tibetana, tienen la reputación de conferir gran desarrollo mental. Volvemos a encontrar la práctica de balanceos rituales, ligados a una idea religiosa, en la religión israelita y seguramente existía en los orígenes del cristianismo pues persiste todavía en algunos cristianos coptos.

La luz esta ligada a los balanceos de manera misteriosa para producir todavía más y mejor desarrollo mental.

Si formamos un fosfeno, y luego balanceamos la cabeza al ritmo de dos segundos (un segundo para la ida, un segundo para la vuelta), al ser la variación del tiempo pendular, el fosfeno parece ser arrastrado por el movimiento de la cabeza. Si el movimiento es demasiado rápido o demasiado lento, el fosfeno parece permanecer fijo al eje del cuerpo. Si nos aseguramos por diversos procedimientos, tales como levantar los ojos y contraer los músculos perioculares, de que los ojos se mueven lo menos posible en relación a la cabeza, vemos que los movimientos reflejos de los ojos durante los movimientos de la cabeza, lejos de ser la causa de las anomalías mencionadas tienden, por el contrario, a compensarlas.

Así, los movimientos de cabeza favorecen el desarrollo mental y tienen una acción directa sobre los fosfenos. Todos los pueblos, en el transcurso de su desarrollo, pasan por una fase de religión solar, adoración al astro del día, que en modo alguno es puramente abstracta, durante la cual se observa fijamente el sol mientras se rezan las oraciones. Esta práctica se explica por el gran bienestar que produce.

La liberación de energía que acompaña la combinación entre los pensamientos y los fosfenos provoca un sentimiento agradable de euforia y de estado hipervigil, pero además, los que se prestan a esta observación fija del sol, consiguen tener mayor desarrollo mental. Son personas a las que se les suele pedir consejo pues los que las rodean se percatan rápidamente de que sus opiniones son buenas en relación con las del resto de la población.

La más conocida de estas religiones solares fue probablemente la fundada por Zaratustra. Sin duda se debe a que en estas regiones iraníes, el petróleo entonces fluía a ras de suelo, de manera que en algunos santuarios, la llama podía mantenerse encendida noche y día incluso sin necesidad de estar pendiente de ella y a que en determinadas fiestas, el petróleo se esparcía sobre el mar y después se encendía. Culto de fuego y culto solar se asociaban por instinto: dos causas de «mezcla fosfénica».

La definición de la palabra «mago», según los diccionarios, es sacerdote de Zaratustra.

Por tanto la magia, en el sentido original del término, es una ciencia de fosfenos que se perdió: se comprobó, sin poderlo explicar, que los magos tenían poderes mentales particulares, de manera que el sentido profundo de la expresión poder mágico es poder resultante de la práctica de la «mezcla fosfénica» por medio de la oración asociada a la observación fija del sol o de la llama.

Las masas populares adquieren la costumbre de practicar el Fosfenismo colectivamente sin saberlo no sólo con el sol, cuando un lugar se presta particularmente, instintivamente la multitud lo elige y la costumbre cristaliza este instinto.

Así en Benares, el Ganges está orientado de manera que los reflejos del sol naciente son particularmente abundantes. Bajo el pretexto de adorar al río sagrado, a esta hora del día la multitud viene a rezar, observándolo fijamente. Entonces muchos milagros, es decir, fenómenos de percepción supranormales engendrados por el uso instintivo del Fosfenismo, se producen. De esta manera este lugar de mezcla colectiva se ha convertido en la primera ciudad sagrada de la India.