Mejorar la memoria

La memoria humana es una función cerebral fruto de conexiones sinápticas entre neuronas mediante la cual se pueden evocar experiencias pasadas. Los recuerdos se forman cuando las neuronas que forman un grupo activan la intensidad de las sinapsis.

Existen varios tipos, según el alcance temporal, es decir, memoria a corto plazo, y memoria a largo plazo.

La mezcla del pensamiento y el fosfeno da al pensamiento una gran claridad. El Dr. Lefebure llamó sal fosfénica a la mayor claridad del pensamiento producido por el fosfeno.

Este concepto de «sal fosfénica» debe tomarse en sentido simbólico y filosófico como el resultado de la combinación del pensamiento con el fosfeno, del mismo modo que, en Física, un ácido y una base dan lugar a una «sal» con liberación de energía.

En efecto, la luz es una energía. Cuando alcanza el ojo, desencadena una serie de reacciones químicas y eléctricas en el cerebro, lo cual produce sincronizaciones entre las células cerebrales, acelerando y amplificando los procesos fisiológicos, es fácil deducir que mejorar la memoria es uno de los procesos cerebrales que más se benefician del aporte de energía del fosfeno.

Mejorar la memoria es la clave de la expansión imparable del método del Dr. Lefebure durante todos estos años. La asimilación, la comprensión junto con el proceso de mejorar la memoria, aumentan con la presencia del fosfeno.

Junto con la luz, el ritmo está intensamente asociado a la memoria, como los publicistas han comprendido muy bien; pero hay que decir que han estudiado los procesos cerebrales, lo que no han hecho los pedagogos, que se empeñan en hacer estudios psicológicos y no de fisiología aplicada.

La verdadera causa del fracaso escolar generalizado, y los profesores están de acuerdo con esto, ¡es que no hay pedagogía!

No entiendo por pedagogía el hecho de cambiar, suprimir o añadir asignaturas. Esto no cambia para nada el problema, no más que lo haría simplificar la ortografía.

Por pedagogía, entiendo un método de organización del trabajo y del estudio que vaya en el sentido del funcionamiento cerebral. Los anuncios publicitarios son cortos, con mucho ritmo y repetitivos, lo cual se corresponde exactamente con el ritmo cerebral, este es el motivo por el cual los niños se los conocen perfectamente.

En cambio, las lecciones se aprenden de forma lineal, y las clases se siguen sin ninguna relación entre ellas, lo cual no respeta la alternancia cerebral y explica las dificultades que tienen los niños para comprender y recordar sus clases. A priori, se podría creer que, puesto que después de una clase hay otra diferente, se respetan los ritmos cerebrales, pero desgraciadamente esto no es así. En efecto, el cerebro odia pasar de una asignatura a otra sin poder establecer una relación entre ellas.

Toda la personalidad evoluciona alrededor de un centro de interés que se establece en la primera infancia. Si no se respeta el polo central que constituye la aspiración y la motivación del individuo, éste se encuentra en situación de fracaso. Pasar de una clase a otra requiere cada vez una adaptación nueva para establecer una relación entre la asignatura y esta motivación, lo cual no suele ser posible, ya que los programas no se prestan a este tipo de adaptación. A causa de esto, el cerebro pasa más tiempo en readaptarse a la forma de pensar de cada asignatura que en comprenderla, memorizarla y asimilarla. El resultado es que se produce una aparente incompatibilidad entre las asignaturas analíticas (matemáticas, física, química, etc.) y las asignaturas artísticas (dibujo, música, teatro, creatividad, etc.), ya que las primeras dependen del hemisferio izquierdo y las segundas del hemisferio derecho.

Las técnicas fosfénicas concretamente en cuanto al ritmo, el Alternófono, permiten restablecer el equilibrio entre los dos hemisferios y, por lo tanto, aumentar la capacidad cerebral en su conjunto y mejorar la memoria.

Por otra parte, algunas culturas han conservado la práctica del aprendizaje rítmico, como las escuelas zoroastrianas de la India; en estas escuelas musulmanas, los niños aprenden dando un ritmo al texto y balanceando lateralmente el cuerpo.

Lo mismo ocurre con los judíos Lubavitch, que aprenden mientras se balancean con pequeños movimientos laterales y dando un ritmo a la lectura en voz alta. Los Lubavitch son todos eruditos y trabajan como médicos, arquitectos, abogados, etc. Sin embargo, hubo un tiempo en que los niños aprendían el alfabeto y las tablas de multiplicar de forma rítmica y acompasada. ¿El método era demasiado eficaz para que este aprendizaje rítmico fuera abandonado?