EFECTOS DEL FOSFENISMO SOBRE LA VISTA

MEJORA DE LA VISIÓN

Dr. Francis Lefebure



Al contrario de lo que puedan temer algunas personas, la práctica del Fosfenismo no presenta ningún peligro por el simple hecho de fijar la vista en la «lámpara fosfénica» situada a un metro o dos de distancia de nuestros ojos, durante un período de 30 segundos y sumirnos a continuación en la oscuridad. Al contrario, esta práctica es muy saludable para la vista. Tenemos el ejemplo de personas que presentan un problema de adherencia entre el iris y el cristalino, y debido a esta patología deberían ser operadas. Una intensa exposición luminosa seguida de un período de oscuridad provoca un ejercicio del iris (el iris se contrae con la luz y se expande en la oscuridad). Por esta razón, la adherencia entre el iris y el cristalino desaparece completamente. Nos evitamos tener que intervenir al afectado.

La púrpura retiniana se destruye en cada fijación de luz y se recupera en la oscuridad. Esta gimnasia química de la retina conlleva el aumento de circulación capilar. Por este motivo siempre se aprecia un cierto grado de mejora de la vista en las primeras semanas de entrenamiento (en tan solo sesiones de un cuarto de hora por la mañana y por la tarde). La modificación del humor acuoso por la estimulación de la retina parece que puede mejorar los casos de miopía, incluso cuando es difícil comprobar una modificación de la densidad de los fluidos transparentes del ojo. El Doctor LEFEBURE fue una demostración viviente del efecto benefactor del Fosfenismo sobre la vista. Fisiológicamente, la presbicia comienza aproximadamente a los 50 años y afecta a todo el mundo a los 60 años. La distancia mínima de lectura para una persona joven es de 30 cm. Se ha demostrado que al Doctor LEFEBURE le era posible leer tanto los caracteres pequeños como los grandes a 10 cm. de distancia . A los 72 años de edad era capaz de leer esos mismos caracteres sin gafas, incluso a una distancia superior a un brazo; muchas personas jóvenes no consiguen hacerlo. Así, el Fosfenismo le permitió no solamente retrasar el envejecimiento de sus ojos, sino incluso rejuvenecerelos. No obstante cabe destacar que en los casos de glaucoma (hipertensión de los líquidos intraoculares) hay que actuar con más prudencia.

Normalmente el glaucoma se debe a una deficiente reabsorción del humor acuoso por los pelos ciliares, una especie de cúmulos vasculares situados en la cara posterior del iris. La fuerte actividad ejercida a este órgano provocada por la alternancia luz – oscuridad , contribuye a revigorizar los procesos ciliares y vuelve a facilitarse la reabsorción. En los caso de glaucoma, el médico oftalmólogo prescribe unas gotas destinadas a contraer el iris; la fuerte luminosidad a que se ven sometidos los ojos en la práctica de nuestras experiencias produce el mismo efecto, por lo menos momentáneamente. Actúa en un sentido idéntico a la terapéutica clásica. Esto explica que incluso con esta disfunción la práctica del Fosfenismo presenta en la mayoría de los casos un efecto favorable. No obstante, cualquier práctica terapéutica puede tener en un principio un efecto inverso a los resultados deseados. Como que dos o tres ataques de glaucoma pueden llegar a perjudicar mucho la retina, es recomendable comenzar de forma muy paulatina y progresiva. En los casos de desprendimiento de retina, la medicina clásica aplica calor para aumentar la circulación y consecuentemente la vitalidad de los tejidos subyacentes que aseguran su adherencia. Acabamos de explicar que la «mezcla fosfénica» actúa en el mismo sentido.

Durante las primeras sesiones de entrenamiento, el tejido conjuntivo puede congestionarse durante la observación de la luz. En algunos casos puede aparecer una ligera migraña suborbital después de una sesión de práctica debido a un aumento inhabitual de la circulación. Esta reacción es muy poco frecuente pero una vez transcurrido el tiempo suficiente de adaptación a los reflejos vasomotrices (3 o 4 días) desaparece sola.